«Es la urgencia de [La] misión la que nos impulsa por el camino de la puesta en práctica del Sínodo, tarea de la que todos los bautizados son corresponsables. Muchas Iglesias locales de todas las partes del mundo trabajan con entusiasmo en ello. Queremos darles las gracias e invitarlas a continuar su camino con generosidad: de este modo prestan un valioso servicio a toda la Iglesia. [...] Otras Iglesias se preguntan todavía cómo iniciar la fase de aplicación o se encuentran en las primeras etapas. Les animamos a seguir adelante con valentía, superando resistencias y dificultades con libertad y audacia, ya sean prácticas o de fondo: también ellas tienen una valiosa contribución que aportar, y sería una pérdida para toda la Iglesia que su voz permaneciera en silencio.»
