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Carta sobre el proceso de acompañamiento de la fase de aplicación del Sínodo

(Vaticano, 15 de marzo de 2025)
A los Patriarcas y Arzobispos Mayores de las Iglesias Orientales Católicas

A todos los Obispos y Eparcas

A los Presidentes de las Conferencias Episcopales

A los Presidentes de las Reuniones Internacionales de las Conferencias Episcopales

Beatitud, Eminencia, Reverenda Excelencia,

Querido hermano en Cristo,

Con espíritu de comunión y corresponsabilidad, me dirijo a usted y al Santo Pueblo de Dios que le ha sido confiado, en relación con la fase de realización del Sínodo". Por una Iglesia sinodal. Comunión, participación, misión ". El Santo Padre espera que esta fase, prevista en la Constitución Apostólica Episcopalis Communio (n. 7, art. 19-21), para que la sinodalidad sea cada vez más comprendida y vivida como una dimensión esencial de la vida ordinaria de las Iglesias locales y de la Iglesia en su conjunto.

El 11 de marzo, el Santo Padre dio su aprobación definitiva a la puesta en marcha de un proceso de acompañamiento y evaluación de la fase de aplicación por parte de la Secretaría General del Sínodo. Este proceso está dirigido a las diócesis y eparquías, a las conferencias episcopales y a las estructuras jerárquicas de las Iglesias orientales católicas, así como a sus agrupaciones continentales, que asegurarán también la participación de los institutos de vida consagrada, las sociedades de vida apostólica, las asociaciones laicales, los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades presentes en sus territorios. Culminará con la celebración de una Asamblea Eclesial en el Vaticano en octubre de 2028. Por el momento, por tanto, no está previsto convocar un nuevo Sínodo, sino optar por un proceso de consolidación del terreno ya recorrido.

Ya en la Nota que acompaña a la Documento final En la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, el Santo Padre afirmó que "forma parte del Magisterio ordinario del Sucesor de Pedro y pido que sea acogida como tal". Explicó que no es estrictamente normativa, pero que, sin embargo, compromete a las Iglesias a tomar decisiones coherentes. En particular, "las Iglesias locales y los grupos de Iglesias están ahora llamados a aplicar, en los diversos contextos, las indicaciones autorizadas contenidas en el Documentomediante los procesos de discernimiento y toma de decisiones previstos por la ley y por la Documento mismo".

Siguiendo estas indicaciones, la fase de aplicación del Sínodo debe entenderse, por tanto, no como una simple "aplicación" de las directrices que vienen de arriba, sino más bien como un proceso de "recepción" de las orientaciones expresadas por el Sínodo. Documento final de manera adaptada a las culturas locales y a las necesidades de las comunidades. Al mismo tiempo, es necesario proceder juntos como Iglesia entera, armonizando la acogida en los diferentes contextos eclesiales. De ahí el proceso de acompañamiento y evaluación, que no disminuye en nada la responsabilidad de cada Iglesia.

De acuerdo con Documento finalSe trata de concretar la perspectiva del intercambio de dones entre las Iglesias y en la Iglesia en su conjunto (cf. nn. 120-121). A lo largo del itinerario, cada uno podrá beneficiarse de la riqueza y la creatividad de los caminos emprendidos por las Iglesias locales, recogiendo los frutos en sus agrupaciones territoriales (Provincias, Conferencias Episcopales, Encuentros Internacionales de las Conferencias Episcopales, etc.). Este camino será también la ocasión de evaluar juntos las opciones tomadas a nivel local y de reconocer los progresos realizados en materia de sinodalidad (cf. n. 9). Gracias a este proceso, el Santo Padre podrá escuchar y confirmar las orientaciones consideradas válidas para toda la Iglesia (cf. nn. 12 y 131). Por último, este proceso constituye el marco en el que situar las numerosas iniciativas para poner en práctica las orientaciones del Sínodo, en particular los resultados de los trabajos de los Grupos de Estudio y las aportaciones de la Comisión de Derecho Canónico.

Es esencial que la fase de realización sea una ocasión para implicar de nuevo a los que han aportado su contribución y para restituir los frutos de la escucha de todas las Iglesias y del discernimiento de los Pastores de la Asamblea sinodal: de este modo, continuará el diálogo ya iniciado en la fase de escucha. El proceso se servirá del trabajo de los equipos sinodales formados por presbíteros, diáconos, consagrados y laicos, acompañados por su obispo: son instrumentos fundamentales para acompañar de manera ordinaria la vida sinodal de las Iglesias locales. Por esta razón, los equipos existentes deben ser reforzados y eventualmente renovados, y los equipos suspendidos deben ser reactivados e integrados adecuadamente. Este proceso ofrecerá también a las diócesis que hasta ahora han estado menos implicadas en el camino sinodal la oportunidad de ponerse al día en los pasos aún no completados y de formar ellas mismas equipos sinodales. Les invito a comunicar a la Secretaría General del Sínodo la composición y las referencias del equipo sinodal de su diócesis o eparquía, utilizando el formulario que encontrarán adjunto.

En este contexto, reviste especial importancia la convocatoria del Jubileo de los Equipos Sinodales y Órganos de Participación, que tendrá lugar del 24 al 26 de octubre de 2025. Será una ocasión importante para reconocer el valor de estos organismos y de las personas que trabajan en ellos, situando así el compromiso de construir una Iglesia cada vez más sinodal en el horizonte de la esperanza que no defrauda y que celebramos en el Jubileo.

El camino que conducirá a toda la Iglesia hasta la celebración de la Asamblea eclesial en octubre de 2028 se trazará de modo que ofrezca un tiempo adecuado y duradero para comenzar a poner en práctica las indicaciones del Sínodo, y luego planificar encuentros significativos de evaluación:

  • Marzo de 2025Anuncio del proceso de apoyo y evaluación;
  • Mayo de 2025Publicación del documento de apoyo para la fase de ejecución, con directrices para su aplicación;
  •  Junio 2025 - Diciembre 2026Aplicación en iglesias locales y grupos de iglesias locales;
  • 24-26 de octubre de 2025Jubileo de los equipos sinodales y órganos de participación;
  • primer semestre de 2027Reuniones de evaluación en las diócesis y eparquías;
  • segundo semestre de 2027Asambleas de evaluación en Conferencias Episcopales nacionales e internacionales, estructuras jerárquicas orientales y otras agrupaciones de Iglesias;
  • primer semestre de 2028Asambleas Continentales de Evaluación;
  • Junio de 2028publicación de laInstrumentum laboris para los trabajos de la Asamblea Eclesiástica en octubre de 2028;
  • Octubre de 2028Ciudad del Vaticano: celebración de la Asamblea Eclesiástica.

A partir de ahora, la Secretaría General del Sínodo se compromete a acompañar y apoyar a las Iglesias en este camino.

Beatitud, Eminencia, Excelencia,

Con esta carta, anuncio el inicio de este viaje antes de que se haga público. Hasta entonces, la información contenida en esta carta debe considerarse confidencial. De aquí a finales de mayo, enviaremos nuevas comunicaciones a las iglesias con más detalles sobre la metodología y los pormenores operativos del programa.

Sin el apoyo de los obispos diocesanos y eparquiales, un proceso como el que aquí se describe sería inconcebible. Por ello, aprovecho la ocasión para agradecerle a usted, a sus colaboradores y a su equipo sinodal su empeño por hacer avanzar un proceso particularmente cercano al corazón del Santo Padre, por cuya salud rezamos todos juntos durante estas semanas.

Te saludo fraternalmente en el Señor, deseándote a ti y a la Iglesia que pastoreas un fructífero camino hacia la Pascua.

Tarjeta Mario. Grech

Secretario General de la Secretaría General del Sínodo